¿Estás en un proceso de fertilidad asistida y sientes que te estas volviendo loca física y emocionalmente?

13 noviembre, 2023

Los estragos físicos, mentales y emocionales que detonan los tratamientos de fertilidad es algo que nadie nos advierte ni nos platica cuando ponemos pie en este terreno. Sobre todo, algo de lo que no se está hablando y que las mujeres que lo vivimos llevamos en silencio pensando que nos volvemos locas, o que nuestras reacciones son culpa de nuestro mal carácter cuando todo tiene un sentido y razón.

Los métodos de reproducción asistida conllevan a nuestro cuerpo a recibir niveles altos de hormonas de diferentes tipos, unas para estimular a los folículos, otras para que los folículos no revienten, otras para que sí revienten dependiendo la etapa y el caso, y otras para que el endometrio este listo para recibir vida.

Nuestro sistema endócrino produce sus hormonas naturalmente por medio de sus diferentes glándulas.
Imagina a las hormonas como las chismosas de tu cuerpo, ellas van y dan señales a nuestros órganos de lo que deben hacer.
Entre los sistemas hay uno llamado HPA Axis (hypothalamus, pituitary & adrenal axis) por sus siglas en inglés, que coloquialmente hablando es la conexión de 3 glándulas, tu hipotálamo, glándula pituitaria (ambas ubicadas cerca de la otra en tu cerebro) y las glándulas suprarrenales (glándulas que responden al estrés/peligro, pero también juegan parte en la producción de hormonas sexuales, están arriba de tus riñones) estas tres trabajan juntas en una perfecta sintonía.

Ahora imagina una orquesta, el director manda las señales, las notas dictan la melodía y las personas con los instrumentos tocan de acuerdo a las notas y señales del director. Si una nota está mal todo sale de cuadro, si un instrumento se toca de más se escuchará raro y si el director no da bien la orden, la melodía no será correcta y todo perderá la sintonía perfecta. Igual pasa en nuestro cuerpo.

Cuando comenzamos la estimulación o preparación para el tratamiento, nuestro cuerpo en su función perfecta y original pierde su sintonía, nuestro hipotálamo detecta el exceso de cierta hormona por lo que manda la señal a tu cuerpo de meter freno a esa producción y se genera una desconexión, todo nuestro sistema endócrino está conectado y cuando alguna hormona se desbalancea causa un efecto dominó.
De entrada, el estrógeno que nos inyectamos para la estimulación se podría decir que provoca una dominancia estrogénica en el cuerpo lo cual genera síndromes de irritabilidad, dolor de pechos, acné, dolores de cabeza entre otros.

Esto aunado a que nuestro cuerpo entra en estrés físico y mental por los síntomas, más lo emocional que se mezcla inevitablemente, lo cual hace que generemos cortisol una hormona que necesitamos por sus funciones desinflamantes, esta ayuda a subir los niveles de azúcar cuando se necesitan (cuando necesitas reaccionar o estas en peligro), nos mantiene alerta y con energía, reduce el riesgo de enfermedades autoinmunes y tiene un papel en la regulación de sal y azúcar en el cuerpo.
Lo anterior mencionado es la parte bonita del cortisol, pero en exceso puede causar daño pues mandamos la señal a nuestro cuerpo de que está en constante ¨peligro¨ así que sigue mandando la señal de producir más cortisol que incita al hígado a crear y guardar azúcar, puede suprimir el sistema inmune ( por eso de pronto nos da un resfriado cuando estuvimos bajo mucho estrés, decimos que, ¨nos bajaron las defensas¨).
También tiende a quedarse en las células grasas, pues al estar mandando la señal al cuerpo de que estas en ¨peligro¨, nuestro cuerpo como es bien precavido y reserva nutrientes extras que se quedan como grasa pues piensa que se pueden necesitar pues recuerden para el cuerpo ¨estamos en peligro¨.
Esto explica por qué subimos de peso, que por lo general se nota en la pansa las pompis y chaparreras y nos aumenta la celulitis, y por qué en casos no ligados a la fertilidad muchas personas no bajan de peso, aunque hagan la mejor dieta pues el estrés constante no lo va a permitir, todo esto también desencadena inflamación.
Esto no pasa a todas las mujeres, pero si a una gran cantidad.

Quise poner a muy grosso modo el panorama de las hormonas para que entendamos que todo tiene un por qué, esta danza del sistema nervioso, con el hipotálamo y las glándulas es crucial para nuestro balance, influencia nuestro ciclo del sueño, apetito, temperatura, sistema cardiaco, presión, entre otros. Esto sin mencionar el tema de depuración que tiene que hace nuestro hígado de todas las substancias que le metemos, además de las hormonas, ya pueden imaginar mejor lo que un simple desbalance genera en nuestra máquina perfecta.

Con esto quiero reiterarte que no eres tú, estas más cuerda que nunca, solamente que estamos poniendo a nuestro cuerpo bajo una tensión a la que no está acostumbrada a trabajar y es obvio que van a desencadenar muchos síntomas reales de ansiedad, enojo, tristeza, falta de energía, no es cualquier cosa lo que hacemos, somos unas chingonas y valientes solo por entrarle a esto.

Con este artículo NO quiero que entonces estemos predispuestos a que todo esto nos pasará recuerden que la salud es individual y algunas pueden presentar unos síntomas que otras no, y no quiero alentarte a que estes enojada con el proceso, aunque, a veces es inevitable, pero desgraciadamente es algo que tenemos que hacer algunas para lograr el objetivo, y el entendimiento de lo que estamos viviendo dentro de nuestro cuerpo a veces trae algo de paz y les aseguro que cuando tengamos a ese bebe en brazos sabremos que todo mereció la pena.
También te quiero decir que hay métodos para desintoxicarte y ayudarle después a tu cuerpo y él es tan generoso y perfecto que va a lograr entrar en balance nuevamente.

Les platico que conozco el antes y el después de las hormonas pues cuándo incursione en la fertilidad asistida me fui a ojos ciegos, me desconecte de mi por casi 6 años (me refiero de mi sistema hormonal natural que ya vimos todo lo que implica) pues durante todo ese tiempo estuve intentando embarazos acudiendo ala medicina reproductiva, tras mi última transferencia negativa y al quedarme sin embriones por segunda ocasión decidí tomarme un break.

Ese break duró 11 meses… mismos que puedo calificar como los mejores que no vivía en muchos años con respecto a mi salud, y conexión conmigo misma.
Me “desintoxique” de todas las hormonas, aprendí más sobre mí, me consentí en todos los aspectos, le empecé a dar a mi cuerpo alimentos que lo desinflamaban, cambié mi estilo de vida y al pasar de los mese recordé quién era yo, tenía energía todo el día, me levantaba feliz de ir a hacer deporte, y estaba de buen humor.
Literalmente me había olvidado de que yo era así a lo mejor suena drástico pero es verdad, era una mujer muy activa y creativa y me estaba pesando serlo, nunca estuve deprimida ni mucho menos me consideraba feliz, simplemente pensé que esa Magda, inflamada (estaba 5 kg arriba de mi peso) ya era la que era, había embarnecido y ya lo había aceptado, pensé que el sentirme agotada y que luchar a diario con mi procrastinación ya era lo normal en mí, llegué a pensar que perdí el gusto por el ejercicio que tanto amo porque es mi terapia, me decía a mí misma que ya era una floja y un tiempo estaba enojada porque por más voluntad que tenía no tenía las fuerzas ni las ganas de levantarme y hacerlo, y entonces me sentía frustrada.
Definitivamente vivía en una lucha constante conmigo, me juzgaba con dureza y a la vez no tenía la voluntad para hacer lo que quería.

Ahora hace un mes decidí comenzar de nuevo, tome la decisión con conciencia de a qué voy y con seguridad de querer hacerlo, sin embargo, confieso que a la vez es un duelo empezar a experimentar y ser consciente de la desconexión en la que está entrando mi cuerpo nuevamente.
De pronto me entra una ansiedad terrible por comer cosas que sé que no me caen bien, me siento hinchada aun comiendo comidas no procesadas, y a la vez me premio pensando que lo merezco porque esto es una friega.
Comienzo a sentir agotamiento todo el día, ya no tengo energía para hacer deporte, estoy de mal humor y tengo este sentimiento de que ni tu comprendes.

Si alguien se identifica conmigo, a lo mejor lo único que nos falta en ese momento es un abrazo, el cuerpo te habla a través de tus antojos, y reacciones, pero y si no hay quién te lo de en ese preciso momento o si no distinguimos nuestro sentimiento, que es lo usual, cuándo te entra el ansia confortarte de otro modo o reaccionar de cierta forma es lo único que nos queda para sentirnos un poco mejor.
Y luego se vuelve un círculo vicioso de remordimientos porque sabes que la galleta, o garnacha que te comiste no es buena para tus óvulos y que encima inflama y de más. Entonces te castigas, te desmotivas, te hartas y te enojas de tener que estar cuidando todo y de no tener este sentido de libertad, esto a su vez genera cortisol (hormona que regula estrés) que dijimos que en lapsos prolongado aumenta tus niveles de azúcar, inflama, y desencadena muchas cosas negativas.

¿Qué desmadrito no? Y luego nos dicen que por qué nos ponemos como nos ponemos y es que repito no estas loca no eres tú son las hormonas y el estrés al que estamos sometiendo al cuerpo. Y ¿Que se puede hacer en términos clínicos? Absolutamente nada.

Tengo mucha más tela de donde cortar con este tema pero por ahora cierro con decirte que así como honestamente hoy te digo que no estoy en mi mejor versión, también te digo que también ahora soy consciente de que esta no soy yo, mi cuerpo está haciendo lo que puede con lo que le estoy dando, y si no quiero hacer ejercicio procuro estirarme aunque sea 10 min y meditar 5, a veces no me da para más ni la clase de yoga quiero hacer, y saben qué, me dejo ser, pienso que esto es momentáneo que esta incomodada de que mi ropa este más justa es momentáneo, que si me duele la cabeza y estoy de malas no voy a luchar contra ello lo voy a sentir, y que si de pronto me doy un gusto no saludable no pasa nada. Es muy importante cuidar la alimentación, pero no podemos ser perfectos es muy difícil.

Te aliento a que enseñes este artículo a tu pareja y le expliques por lo que tu cuerpo pasa porque de pronto piensan que estamos como estamos por gusto, o que no cambiamos de humor porque no queremos, o que con voluntad se puede ver el lado positivo de la vida y el tema es que la voluntad es lo que más flaquea en esta desconexión y es terrible luchar con ello y encima sentirte juzgada o mal porque, aunque lo intentas no lo logras o lo logras a medias y con frustración.

Por lo pronto quiero decirles que somos muy valientes, y que espero que hayan aprendido un poco de sus hormonas y que nuestros cuerpos son unas máquinas perfectas. Imagina un carro al que le pones aceite de más o le cortas le obstruyes la manguera que va del tanque de la gasolina al motor, pues obvio no va a funcionar o va a fallar.
Así que quiero que contemplen tener compasión de tu cuerpo durante este proceso, y que trates de no exigirte al máximo pues estamos sobregiradas, no serás la misma de siempre y recuerda una vez más no eres tú son las hormonas y el estrés al que nuestro cuerpo está sometido, tu verdadero yo sí regresará.

Magda Foar
Coach de Salud con Enfoque en Fertilidad
Especialidad en Salud Hormonal


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